El Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, dependiente del Pentágono, alerta sobre el crecimiento de grupos paramilitares en México, algunos de los cuales son usados por cárteles del narcotráfico para dominar territorios y retar al Estado, además de ubicarse como parte de “la tercera generación del crimen”, por lo que el gobierno de EU debe modificar su estrategia contra el narcotráfico y cambiarla por la de contrainsurgencia.
“Se está observando una transición, del gangsterismo tradicional de asesinos a sueldo, a terrorismo paramilitar con tácticas de guerrilla”, indica el reporte titulado La narcoinsurgencia de México y la política antidrogas de Estados Unidos, elaborado por el Instituto de Estudios Estratégicos, el cual es el encargado de proporcionar análisis al Departamento de Defensa de EU sobre seguridad nacional y geoestrategia.
Desde Cancún, el 30 de junio, un grupo paramilitar autodenominado Los Matazetas se dio a conocer mediante un video y una carta, adjudicándose el asesinato de tres presuntos zetas, como forma de vengar los secuestros y abusos de que fueron objeto por parte de ese grupo delictivo, pero afirman que apoyan la política antinarco del presidente Calderón.
En una carta, el nuevo grupo paramilitar indica: “En lo personal quiero manifestarle al señor presidente Felipe Calderón Hinojosa que admiramos el valor y la entrega que ha dado al combate a la delincuencia; así mismo quiero manifestarle que somos un grupo que se ha levantado en armas en contra de Los Zetas, que somos gente a quienes nos han secuestrado a nuestras familias y que dentro de nuestro grupo hay muchas personas que ni por su mente pasó el usar un arma en contra de nadie”.
Sugieren la contrainsurgencia
En tanto, el reporte alerta al gobierno estadounidense que no será fácil, pero para enfrentar esta nueva faceta “una útil analogía sobre este asunto podría ser una exitosa contrainsurgencia, en la cual el uso de la fuerza debe ser integrado a la perfección dentro de un gran esquema de programas políticos, militares, diplomáticos y económicos, con lo cual se refuerza uno al otro, en lugar de competir con o minar al otro”.
Tácticas más violentas
Los cárteles mexicanos, refiere el estudio, están empleando fuerzas paramilitares privadas, usan armas avanzadas y son reconocidos por su brutalidad, siendo Los Zetas los más conocidos. Son considerados por oficiales de EU como el ejército privado de México, “tecnológicamente más avanzado, sofisticado, y violento”.
Hal Brands, autor del análisis, destaca en el reporte: “La brutalidad de grupos como Los Zetas, y su habilidad para explotar publicitariamente esto, permite a los carteles dominar la información. El gobierno mexicano debe confrontar este aspecto si aspira a redirigir la actual sensación de inseguridad publica”.
En los últimos años, agrega, pero especialmente desde 2006, México ha experimentado un incremento acelerado de violencia “como parte de lo que debe ser descrito como una multinarcoinsurgencia; los bien financiados cárteles están haciendo una guerra contra el gobierno, y otra para controlar los corredores de droga hacia Estados Unidos”.
Tercera generación
Los grupos paramilitares de México, de los cárteles y de otros particulares, explica, se ubican, como ocurre en otros países, como parte de la “tercera generación”: son más grandes, complejos y poderosos que las pandillas callejeras, porque usan la violencia y la intimidación para debilitar las instituciones y corromper a la autoridad del Estado.
“Los Zetas y otros paramilitares tientan a los soldados a cambiar de lado, ofreciendo salarios por arriba de 3 mil dólares a la semana (en comparación con los mil 100 dólares por mes, aproximadamente, que ganan la mayoría de los miembros del Ejército)”, se menciona.
El rompimiento de la autoridad gubernamental toca una de las implicaciones de largo plazo en la narcoinsurgencia en México: la posibilidad de que esto encamine a lo que un experto denomina como “la descomposición del Estado”, agrega el informe.
Considera que en el estado actual, “las instituciones políticas y gubernamentales simplemente no están suficientemente fuertes para apoyar una vigorosa estrategia contranarcóticos”.
Al respecto, refiere que grupos paramilitares de México son sospechosos de montar incursiones armadas a lo largo de la frontera para proteger cargamentos de droga, “como el ex oficial del Departamento de Estado Ray Walser señalaba: desde la Revolución Mexicana la violencia en México no representaba un desafío tan inquietante para la seguridad de Estados Unidos”.
El reporte apunta que los apoyos de EU a la Iniciativa Mérida son sólo paliativos, al enfocarse en la interdicción, policías, medidas de seguridad con tratamientos domésticos y programas de prevención, poniendo poca atención a problemas estructurales como la corrupción de oficiales y el gran consumo de droga en EU.
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